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July 2010 |
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Génesis del lanzamiento satelital “VeneSat-1” |
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Pocas veces se tiene la oportunidad de ser testigos del lanzamiento de un satélite, y –pese a que se nos inculcó que la alta tecnología era un lujo de naciones desarrolladas- el 29 de octubre de 2008 Venezuela presenció en cadena nacional cada detalle de su ingreso al selecto club de países con presencia en el espacio.
Ese mismo día el presidente Hugo Chávez denunció que Washington había tratado de frustrar el lanzamiento, pero el gobierno chino no cedió a las presiones. (21/01/2009) |
Luis Marcano, viceministro de Ciencia y Tecnología, relata cuáles fueron los acontecimientos que justificaron esta apuesta espacial.
Antecedentes
Desde la segunda mitad del siglo pasado se vio la posibilidad de entrar en la carrera espacial. Las potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y lo que fue la URSS, empezaron a luchar por la conquista del espacio. Eso sucedió en la década de los cincuenta.
Entonces los países más avanzados en ese campo fueron ocupando el espacio ultraterrestre, con satélites de toda índole. Paulatinamente otros países como China y la India fueron ocupando espacios en este nuevo territorio.
Luis Marcano explica que Venezuela apostó en el siglo pasado a lo que sería a una acción colectiva de integración con los países andinos y se comenzó a trabajar en un proyecto de telecomunicaciones, lo que se llamó Proyecto Cóndor, y también se conoció como Satélite Simón Bolívar. Pero este proyecto nunca se concretó porque hubo siempre enfrentamientos entre la visión de su explotación social y la comercial.
“Se conformó una empresa andina, se realizaron innumerables reuniones pero lamentablemente ese proyecto nunca se hizo realidad”, comenta el viceministro.
Paulatinamente otros países de América Latina emprendieron acciones para incursionar en el mundo aeroespacial. Argentina fue el pionero en la región, pero Brasil también desarrolló su industria aeroespacial. Fueron ellos los únicos de la región que lograron colocar varios satélites en el espacio y desarrollaron tecnología satelital.
Pero desde que el presidente Hugo Chávez llegó al gobierno la posibilidad de colocar un satélite venezolano en órbita parecía menos utópica, incluso desde los inicios de su gobierno a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología se hicieron contactos con diferentes empresas.
En aquella oportunidad empresas de Estados Unidos llegaron a plantear ciertas negociaciones, incluso afirmando que el gobierno había tomado ciertas iniciativas cuando el gobierno ni siquiera había firmado una carta de intención. También se establecieron conversaciones con representantes de la Federación Rusa.
A partir del año 2003 de nuevo se empezó a explorar nuevamente la posibilidad de entrar a la actividad aeroespacial. Entonces se nombró una misión que visitó India y Rusia, se realizaron informes técnicos. También Venezuela se reunió con representantes de Chile, Argentina y Brasil.
Ese año también se contactarían a Ucrania, India y China.
El viceministro de Ciencia y Tecnología, Luis Marcano, relata que en esta oportunidad este proyecto tuvo otro enfoque.
“Para entonces estábamos convencidos de que si entrábamos en ese proyecto debía ser con una verdadera apropiación del conocimiento. Es decir, no se trataba de comprar un satélite con tecnología llave en mano, y operarlo como si estuviésemos utilizando cualquier satélite comercial de los que hasta entonces habíamos contratado”.
Eso significaba que Venezuela tendría que crear capacidad de investigación en las ciencias satelitales.
Bajo este enfoque se fueron analizando las cinco opciones y finalmente se optó por la propuesta china, porque ofrecía las mejores posibilidades a nivel de apropiación de conocimiento.
Luis Marcano reconoce que fueron los eventos 2002-2003, los que aceleraron estas decisiones.
“Con el golpe de Estado y el sabotaje petrolero entendimos que las telecomunicaciones eran pieza clave, ya que en aquella oportunidad fueron utilizadas como un instrumento de lucha contra el gobierno del presidente Chávez.Y en el 2004 cuando se efectuó el referendo aprobatorio, teníamos la preocupación de que los resultados podrían ser alterados. Porque se trata de datos binarios y entendimos que debíamos tener el control de los códigos fuentes. Y aunque el fraude se evitó, sabíamos que estábamos en las manos de los proveedores satelitales comerciales”.
Todos estos acontecimientos hacían imperioso que el país tuviese mayor independencia en el manejo de sus telecomunicaciones.
Entonces se tomó decisión definitiva manejar la tecnología satelital. El 1 de noviembre de 2005 se firmaron los acuerdos con el gobierno chino, y tres años después estábamos listos para administrar nuestro propio satélite.
El costo del proyecto asciende a 406 millones de dólares, de los cuales el satélite representa una inversión de 265 millones de dólares, el resto incluye las estaciones terrenas y la formación del recurso humano.
Vocación social
El satélite Simón Bolívar tiene una vocación social, por lo que será principalmente utilizado para telemedicina, teleducación y para atender las necesidades de las redes del Estado. Porque se trata de un instrumento para satisfacer las necesidades comunicacionales estratégicas del Estado.
“No fue hecho para sustituir a los satélites comerciales, sino para garantizar la soberanía en órbita”.
Y aunque lo lógico hubiese sido que el Satélite Simón Bolívar se ubicase en la órbita de los países andinos, lo que se había impuesto en el seno del Grupo Andino no era una política de integración, sino de disgregación.
Hacia el 2006 las relaciones entre Venezuela y la Comunidad Andina (CAN) se deterioraron y no hubo un acuerdo en torno a las posiciones orbitales.
Entonces Venezuela tuvo que recurrir a Uruguay que tenía una órbita disponible y no tenía de inmediato planes de utilizarla, que aceptó que el Simón Bolívar ocupase su órbita a a cambio de un 10% de las capacidades de telecomunicaciones del satélite.
“Nosotros hemos impulsado proyectos como Telesur, o la Radio del Sur. El satélite nos permitirá abaratar costos de estos proyectos que en este momento están supeditados a la disponibilidad de los satélites comerciales”.
Paso a paso
El satélite fue hecho con una tecnología muy rigurosa de última generación.
“Pero éste satélite tendrá una vida útil finita, por eso nos estamos preparando para eventualmente a mediados de la próxima década estar fabricando nuestros propios satélites.
Porque estamos adentrándonos en la apropiación de las tecnologías aeroespaciales, paso a paso”, comenta Luis Marcano.
En este primer momento Venezuela compró un satélite y está formando recursos humanos para conocer todo los detalles de la elaboración del satélite. Porque la idea es crear una capacidad de investigación y desarrollo local.
“Queremos crear capacidad en ciencia y tecnología aeroespacial. Como la tienen los argentinos y los brasileros”, señala el viceministro.
En Argentina se diseñan satélites y se lanzan en otros países. “Los venezolanos vemos como algo extraño que el gobierno tenga su propio satélite, pero Directv tiene hasta dos satélites y es un empresa que es propiedad de un particular, y hay potencias que tienen hasta 400 a 500 satélites, y no sólo de uso pacífico, también para usos militares”.
También tendremos que desarrollar capacidades para fabricar antenas. Hoy todas las antenas para ver TV por cable son importadas, pero Venezuela se propone desarrollar esa industria local, porque es una industria vital, sobre todo con el acelerado desarrollo de las telecomunicaciones.
“Si entramos en la actividad aeroespacial tenemos que ir dotándonos de capacidades. Y hay dos ópticas, la de aquellos que opinan que tenemos el dinero y que los compremos todo hecho y los que sostienen que tenemos que aprender a fabricarlos por nosotros mismos”.
El viceministro es de los que piensan que las tecnologías espaciales, así como la energía, son estratégicas para el país, por lo que se debe tener el dominio de ese conocimiento.
Luis Marcano relata que un equipo de venezolanos ha estado resolviendo problemas, primero con el Centro Aeroespacial Venezolano, y luego como Agencia Bolivariana de Actividades Espaciales, lo que ha permitido apropiarnos paulatinamente de la tecnología. “Es como si compráramos un carro y estuviésemos presentes durante su fabricación, y aunque todavía no lo hemos aprendiendo todo, estamos empezando a conocer cómo se hace un satélite”.
Integración
El satélite busca un acceso más justo a las telecomunicaciones. Su afán es la equidad y la unidad regional. La unidad de un país tan complejo como la India, basado en una sociedad de castas, donde deben convivir el hinduismo, el budismo y la religión musulmana, donde se hablan distintas lenguas, por años ha hecho de la India un país fragmentado, pero la industria espacial india ha permitido desarrollar la industria de entretenimiento más poderosa que existe en el mundo, que produce películas para unos mil millones de habitantes, lo que ha permitido homogenizar la cultura india.
La ciencia y la tecnología espacial son uno de los instrumentos primordiales para cumplir con el sueño de la unidad latinoamericana y caribeña, pese a que se ha tratado de convencernos de que los latinoamericanos y caribeños somos distintos, lo que es totalmente falso. Porque tenemos más coincidencias culturales, empezando por el idioma, que incluso las que existen dentro de países como China e India. En América del Sur tenemos cuatro idiomas básicos: el español, el portugués, el inglés y el francés. Por eso es importante que podamos tener medios de comunicación que puedan acceder a todas esas poblaciones. Nos queda por instalar un Telesur en inglés, y uno en francés. Pero si no tienes control sobre esas transmisiones, estas expuesto en algún momento crítico a salir del aire. Ya Venezuela vivió la experiencia del golpe de abril de 2002, cuando la señal del canal 8 fue sacada del aire y no queremos que esa experiencia se repita. Porque si el dueño del enlace satelital lo decide puede suspender el servicio, comenta.
“¿Vamos a seguir expuestos a perder el control de nuestras comunicaciones? Hemos estado expuestos a que los aviones de la Fuerza Aérea Bolivariana estén sin repuestos, porque el proveedor simplemente se niega a dotarnos. Yo soy partidario de que el Estado debe tener el control en aquellas áreas estratégicas como alimentación, salud, educación, telecomunicaciones, defensa y manejo de los recursos naturales”.
Pero el proyecto de la cuarta República pretendía que el país comprara todo afuera bajo una tecnología llave en mano, es decir, que fuésemos simples consumidores. “Insisto lo estratégico tenemos que dominarlo nosotros. Tenemos que ser soberanos del espacio ultraterrestre como lo establece el artículo 11 de la Constitución, por lo que debemos contar con los instrumentos para cumplir con esa función y con el lanzamiento del satélite estamos dando un paso importante”.
Fuente: lared.com.ve
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